La Seguridad Vial en España, hoy en día, no está pasando su mejor etapa. El índice de siniestralidad va en aumento quedando reflejado en el elevado número de accidentes que se producen en las carreteras del país, así como la alta tasa de mortalidad en los ciclistas y el gran consumo de alcohol y drogas al volante.
Lo primero que nos viene a la mente, cuando pensamos en los beneficios de invertir en el desarrollo de planes específicos en las empresas para reducir la siniestralidad vial laboral, probablemente sea las ventajas financieras, administrativas, competitivas, reputación social corporativa (RSC), etc.
Un total de 204 personas ha sido el número de víctimas que ha fallecido en accidentes de tráfico laborales, así como en el camino al trabajo o a casa, en el pasado año. Eso supone un 18% más que en 2015.
Tras un informe realizado en 2016 por la UGT, más de un 38% de los trabajadores que sufrieron un accidente de tráfico, durante su jornada laboral en Madrid, fallecieron en las carreteras. La mayoría de ellos eran transportistas y profesionales que sufrieron accidentes dentro de su horario laboral (esto se considera un accidente laboral), siendo el resto producidos en jornada in itinere.